Procesos, actores y temporalidades de la institucionalización del planeamiento urbano. En el setenta aniversario de la Ley del Suelo española de 1956
Ciudades 29, 2026
SECCIÓN MONOGRÁFICA
Rodrigo ALMONACID CANSECO
El papel del urbanismo en el intento de fascistización de España durante la inmediata posguerra
María Cristina GARCÍA-GONZÁLEZ & Salvador GUERRERO
La Federación del Urbanismo y de la Vivienda (FUV) hacia 1950. Una red transnacional imposible
Felipe IGLESIAS GONZÁLEZ
La actualidad de la ejecución del planeamiento recogida en la Ley del Suelo de 1956 y propuestas de mejora
Juan Antonio LOBATO BECERRA & Pedro GÓRGOLAS
De la concertación a la flexibilidad: tres ciclos de ideología desregulatoria en el planeamientourbano español (1956-2026)
Paolo GALUZZI & Marika FIOR
Il camino tortuoso della riforma urbanistica in Italia. Per un necessario riordino dei principi per il governo del territorio
SECCIÓN MISCELÁNEA
Frățiman ANDREEA-ALEXANDRA & José Ramón SOLA ALONSO
The Shadow of CIA over the Landscape of Brăila: Architectural and Urbanistic Influence of International Actors in a Complicated Context
Camilo Alejandro MORENO IREGUI
Who returned to Bogota’s city centre? An approach to the population transition process before the arrival of COVID–19
Carmen BLASCO SÁNCHEZ, Francisco Juan MARTÍNEZ-PÉREZ, Miguel MANSILLA ADELL & Julia CANO BLASCO
Una revisión actualizada de dos ejes viarios representativos de la reforma interior en Valencia
Hugo CAPELLÀ MITERNIQUE, Miquel GRIMALT GELABERT & Joan BAUZÀ LLINÀS
Una herencia insular basada en la dualidad urbana: El caso de la isla de Mallorca
SECCIÓN FINAL
Arturo VICENTE RUIZ
Reseña: Javier Burón, «El problema de la vivienda: Cómo desactivar la bomba de relojería que amenaza con colapsar España»
Julio César ARNAIZ HOYOS
Reseña: Javier Gil, «Generación inquilina. Un nuevo paradigma de vivienda para acabar con la desigualdad»
Nerea MORÁN ALONSO
Reseña: Agustín Hernández Aja & Oriol Nel·lo (editor: Angelino Mazza), «Barcellona/Madrid: un dialogo critico tra due città»
Victoriano SAINZ GUTIÉRREZ
Reseña: María Cristina García González & Salvador Guerrero, «Ceuta circa 1930: la construcción de la ciudad funcional»
Guillermo PAVÓN TORREJÓN
Reseña: Amadeo Ramos Carranza & Valentín Trillo Martínez (editores y coordinadores), «Manuel Trillo de Leyva. Obra completa 1964-2005»
Este número 29 es el último en el que compartiré responsabilidades. Y son muchos años de trabajo dedicado con entrega y perseverancia a «Ciudades». Hace poco, Juan Luis de las Rivas decía que la revista es “la joya de la corona” del Instituto. Es una exageración, pero, como también ha dicho Miguel Fernández Maroto —el director del Instituto—, «Ciudades» representa la continuidad y el trabajo bien hecho de un Instituto que celebra ahora sus 35 años de existencia. Y, no creo que esté feo decirlo, siento que el relativo éxito de la revista es también mío. Me satisface enormemente haber convertido a «Ciudades», junto con mis compañeros de aventura, en una revista con los estándares de lo que hoy se entiende por una revista científica, aun persistiendo su factura artesanal.
Allá por el 2004 entré a formar parte del Consejo de Redacción, y fue en 2007 cuando me ocupé de la revista como secretario, coordinando el número 11 de 2008. Desde entonces he estado al frente de la revista, es decir, haciéndome cargo de casi todo, al principio bastante solo. Entre 2009 y 2012 solo pude mantener la calidad, asegurando la regularidad. Sin duda era importante el hecho de que saliera un número al año sin fallos, porque veníamos de tener tres números anteriores de dos años: el 6 de 2000-2001, el 7 de 2002-2003 y el 9 de 2005-2006. Abogué por convertir la publicación en una revista abierta y evaluada por pares ciegos, pero no fue hasta 2013 cuando pudimos dar comienzo a esa alternativa, coincidiendo con el lanzamiento de la serie de monografías «Dossier Ciudades».
En 2014 pasé a ser el director de una revista que debía alcanzar los estándares de una revista científica. Continué con un trabajo personal muy intenso intentando sacar adelante una revista interdisciplinar abierta al mundo académico, así como lograr el reconocimiento de los sistemas de información, bases de datos y entidades evaluadoras. Empezamos por Urbadoc, Latindex y otros más. Sin financiación ni apoyo técnico de nuestra Universidad, se hizo cuesta arriba lograr el reconocimiento de las entidades evaluadoras. Convertimos «Ciudades» en una revista digital, gratuita y en acceso abierto. Hasta que, por fin, hacia 2018, empezamos a obtener algunos frutos: entramos en Scopus y en WoS-ESCI. En 2019, Miguel Fernández entró de secretario, que ha sido lo mejor que le ha pasado a la revista. Trabajé con él de maravilla, pusimos en marcha nuevos consejos y una normativa de funcionamiento de la revista, asentando su indexación. En 2021, cuando entramos por fin en el SJR, nos dio FECYT su sello de calidad, y aquí seguimos, saliendo adelante con el trabajo de todos, desde 2024 con Federico Camerin de secretario y con buenas perspectivas de futuro.
Me despido, pues, y le deseo lo mejor a la revista, a su nuevo equipo de dirección y al Instituto.
Luis Santos y Ganges, mayo de 2026
Al maestro, nuestro adiós
Falleció el 18 de abril, a los 95 años, Nestor Goulart Reis Filho, pionero en la constitución del campo de la historia de la urbanización y del urbanismo en Brasil. Maestro de generaciones, nos enseñó, con rigor crítico y extraordinaria claridad didáctica, a comprender las ciudades brasileñas en una perspectiva histórica, social y territorial. Partió en plena lucidez, trabajando en la conclusión de sus últimos libros.
Las manifestaciones de pesar de instituciones nacionales y extranjeras atestiguan la dimensión internacional del profesor de la Facultade de Arquitetura e Urbanismo da Universidade de São Paulo (FAU–USP). Referencia ineludible en los estudios sobre el proceso de urbanización en Brasil, colaboró en importantes obras colectivas en España, por invitación de Gabriel Alomar y Francisco Solano.
Graduado en diciembre de 1955, ingresó como asistente en la FAU–USP en enero de 1956, convirtiéndose en el segundo exalumno en integrar el cuerpo docente. Fue pionero en múltiples frentes: el primero en desarrollar investigación académica sistemática en la Facultad de Arquitectura y Urbanismo de la USP; en institucionalizar la investigación en régimen de tiempo completo; en defender una tesis, y en cursar una segunda carrera (Ciencias Sociales, en la Facultad de Filosofía, Letras y Ciencias Humanas de la USP, 1959–1962) en busca de una mayor densidad teórica. Organizó y dirigió la Cátedra de Historia de la Arquitectura Contemporánea, a la que incorporó “Evolução Urbana no Brasil”, eje central de su obra. Se convirtió en el primer catedrático arquitecto de la FAU-USP (1967), fundador del posgrado, orientador de generaciones de docentes, primer director egresado de la Escuela (1972 y 1976), fundador del Laboratório de Estudos de Urbanização, Arquitetura e Preservação (LAP, 1992) y coordinador del primer Proyecto Temático de la Fundação de Amparo à Pesquisa do Estado de São Paulo (FAPESP) en la FAU–USP, dedicado a la “Urbanização Dispersa e Mudanças no Tecido Urbano” (2003–2008).
Máxima referencia brasileña y latinoamericana en el área, reveló las múltiples facetas de las ciudades brasileñas, desde el siglo XVI hasta el XXI. Su tesis de libre docencia, «Contribuição ao Estudo da Evolução Urbana no Brasil» (1964), obra seminal, dio origen al libro «Imagens de Vilas e Cidades do Brasil Colonial», posteriormente transformado en una memorable exposición en el Museu de Arte de São Paulo, en el año 2000, reuniendo originales de colecciones brasileñas y europeas.
Con carácter inaugural, su obra se equipara a la de Jorge Enrique Hardoy, en Argentina, al reconocer e interpretar el carácter urbano de los asentamientos en territorios amerindios. En las imágenes encontró su gran pasión intelectual: de ellas extraía, con mirada refinada, articulaciones teóricas innovadoras que cimentaron todo un campo disciplinar. Su último libro publicado, «Arquitetura e Urbanismo nos primeiros tempos» (2025), dedicado a los siglos XVI y XVII, se fundamenta en imágenes descubiertas en la Academia de Historia de Madrid.
Si el arquitecto y urbanista reveló la configuración material de las ciudades brasileñas, el sociólogo elucidó las complejidades del sistema urbano nacional: sus redes, temporalidades, disputas, agentes y proyectos de modernización. Su interpretación articuló procesos sociales, formación institucional, planificación urbana e infraestructura, siempre atento a las ambigüedades del patrimonialismo y a las permanencias históricas brasileñas.
Movido por una curiosidad intelectual poco común, transitó con naturalidad entre arquitectura, sociología, geografía, historia y arqueología. Investigó la trama urbana en sus múltiples escalas, desde las formaciones coloniales hasta la dispersión metropolitana contemporánea. En «Quadro da Arquitetura no Brasil», obra clásica originada en textos publicados en el «Suplemento Literario de O Estado de S. Paulo» (1963), enseñó a generaciones a percibir las transformaciones del paisaje urbano.
Teoría y método se funden orgánicamente en su producción. El concepto de “urbanización”, central en su obra y hoy ampliamente naturalizado, asumió entre nosotros una singular densidad teórica, distinguiendo a la FAU–USP en el escenario internacional. Mucho antes de la consolidación de la historia urbana como campo disciplinar en Francia e Italia, sus tesis «Evolução Urbana no Brasil» (1964) y «Urbanização e Teoria» (1967) ya formulaban una interpretación social, sistémica y dialéctica de los procesos urbanos, en perspectiva global y comparada.
En medio de las profundas transformaciones de las décadas de 1950 y 1960, comprendió la urbanización brasileña como fenómeno decisivo de la modernidad nacional. Demostró la imposibilidad de estudiar la ciudad disociada de sus contextos sociales, espaciales y temporales, articulando permanentemente investigación histórica y reflexión urbanística.
Su obra, compuesta por cerca de cuarenta libros, entrelaza pasado y presente con admirable coherencia intelectual. En prácticamente todos ellos, el Brasil urbano emerge como cuestión central, suscitando reflexiones sobre planificación, preservación y políticas públicas. Entre sus síntesis más esperadas se encuentra «Quadro da Urbanização e do Urbanismo no Brasil». La Editora da Universidade de Sao Paulo organiza actualmente una colección dedicada a su producción, con veinte títulos en preparación.
São Paulo ocupó un lugar privilegiado en sus investigaciones. Destacan «São Paulo: vila, cidade e metrópole» (2004), «Dois séculos de projetos no Estado de São Paulo» (2010) y «Minas de Ouro e a Formação das Capitanias do Sul» (2013), estos dos últimos galardonados con el Premio Jabuti.
En la preservación del patrimonio histórico, tuvo una actuación igualmente decisiva. Coordinó el primer curso de Patrimonio de la FAU–USP, dirigió el CONDEPHAAT (Conselho de Defesa do Patrimônio Histórico, Arqueológico, Artístico e Turístico do Estado de São Paulo) e integró el Consejo Consultivo del IPHAN (Instituto do Patrimônio Histórico e Artístico Nacional) durante diecinueve años. También fue figura central en la consolidación del área de Arquitectura y Urbanismo en la FAPESP y en el CNPq (Conselho Nacional de Desenvolvimento Científico e Tecnológico), otorgándole reconocimiento nacional e internacional.
Tuvo, en vida, el raro privilegio de un amplio reconocimiento intelectual. Solía afirmar que la verdadera realización consistía en ejercer apasionadamente una profesión que permitiera “viajar trabajando” y “trabajar viajando”. Así vivió: con entusiasmo incansable, rigor intelectual y permanente curiosidad ante las ciudades brasileñas y el mundo.
Beatriz Piccolotto Siqueira Bueno
Recordando a Nuno
El 27 de julio de 2025 fallecía en Santa Iria de Azóia, municipio de Loures, cerca de Lisboa, nuestro querido Nuno. Nacido en Vila Viçosa, en el Alentejo, Nuno Rodrigo Martins Portas (1934-2025) ha sido sin duda uno de los protagonistas en la arquitectura y el urbanismo portugués en los últimos 50 años. Finalizó sus estudios de arquitectura en 1959, en la Escuela de Bellas Artes de Oporto, estudios que había iniciado en Lisboa. Desde muy joven compaginó el trabajo de arquitecto con el trabajo crítico, en la revista «Arquitectura», que pronto fue reconocido al recibir, en 1963, el premio Gulbenkian de crítica de arte. También muy pronto iniciaba su amplia carrera docente, primero en Lisboa y luego en Oporto, donde contribuyó en 1979 a la creación de la Facultad de Arquitectura (FAUP) y donde, desde 1989, fue catedrático de urbanismo. En 1969 había publicado «A Cidade como Arquitectura», con prólogo de Fernando Távora, un libro que anticipaba algunas de las ideas que iban a marcar su trayectoria, con una entonces pionera concepción del urbanismo como proceso, en maridaje con la arquitectura, apoyado en el espacio colectivo y atento a las necesidades sociales, urbanismo abierto al futuro de manera flexible, gracias a una planificación pensada como meta-proyecto. Tras la Revolución de los Claveles, Nuno activó su compromiso político con el nuevo gobierno portugués y fue nombrado, en 1975, Secretario de Estado de Vivienda y Urbanismo, donde fue responsable del SAAL (Serviço de Apoio Ambulatório Local), el organismo creado en 1974 por el Ministério de Equipamento Social para impulsar un innovador programa destinado a ofrecer vivienda digna a las poblaciones más desfavorecidas, con criterios de participación vecinal afines a lo que el propio Nuno llevaba tiempo defendiendo. Su interés por la vivienda social estaba ya presente en sus primeros trabajos de arquitecto, como los grupos de viviendas en Olivais, Lisboa, que había realizado en su colaboración con el estudio de Nuno Totonio Pereira entre 1957 y 1968. El trabajo intenso en el SAAL, organismo que apenas duraría tres años, marcó sin duda su trayectoria a la vez que fortaleció su prestigio. Pero también su labor crítica e investigadora que se evidenciaba desde sus primeras publicaciones.
Porque no cabe duda de que Nuno ha sido uno de los urbanistas europeos más lúcidos en la segunda mitad del siglo XX y en las primeras décadas del XXI. No es aquí el lugar para narrar con detalle sus ideas y sus logros, de su relevancia dan cuenta tanto la Gran Cruz de la Orden del Infante Don Enrique, que recibió en 2004, como el premio Sir Patrick Abercrombie, que le otorgó la UIA (Unión Internacional de Arquitectos) en 2005. Como escribiera con elocuencia en 2005 Manuel de Solà-Morales, en el prefacio a una valiosa recopilación de sus escritos, Nuno era “el hombre que sabía demasiado”. Solà destacaba allí que el trabajo de Nuno Portas fue siempre “des-cubrir”: buscar lo que no aparece, pero está. Efectivamente, los dos volúmenes de «Os tempos das Formas» que recogen los textos de Nuno permiten acercarse con coherencia a una figura poliédrica, a la vez clarividente y compleja, descubriendo con naturalidad sus intereses al hilo de la evolución del urbanismo en paralelo a la de nuestras ciudades, en «A Cidade Feita e Refeita» (años 1963-2004) y en «A Cidade Imperfeita e a Fazer» (años 1975-2012). Digo nuestras ciudades porque Nuno no sólo analizó e intervino en ciudades portuguesas, sino que colaboró como urbanista en Barcelona, Madrid y Santiago de Compostela. Con Oriol Bohigas desarrolló planes de recuperación urbana en Río de Janeiro y colaboró en la legislación urbanística de Cabo Verde. También fue consultor y docente en ciudades europeas como Milán y París. Su relación con España y con Italia ha sido particularmente intensa, y permanece en la medida que sus trabajos y escritos siguen generando interesantes reflexiones.
Conocí a Nuno en la casa milanesa de Corinna Morandi y Gabriele De Vecchi, en Via Trieste. En este hogar para mí entrañable, cenamos también con Rui Braz, discípulo de Nuno, que realizaba una estancia de investigación en el IUAV de Venecia mientras yo estaba en el Politécnico de Milán. Eran los primeros años 90 del pasado siglo. Para un profesor todavía joven, comprobar la naturalidad, alegría y sencillez con la que Nuno, un urbanista reconocido, me trataba fue una grata sorpresa. Siempre fue así, lo que me ayudó, sin duda, a fortalecer un interés inconformista por la planificación urbanística a la vez que determinó un afecto mutuo duradero. En octubre de 1995 organicé en la Escuela de Arquitectura de Valladolid unas jornadas tituladas “Planificar la ciudad, proyectar la arquitectura”, recogidas en el número 3 de la revista «Ciudades» y motivada por las ideas de Nuno. Su participación fue excelente, anticipando temas que todavía hoy comienzan a consolidarse, como su concepción del plan como estrategia de regulación variable, adaptativa y abierta al objetivo clave de administrar la incertidumbre, afín a la naturaleza misma de la planificación y a su materialización en proyectos concretos. Nuno era un poco caótico, me envió unos papeles con apuntes y esquemas realizados a mano que tuve que traducir y recomponer para cerrar lo que hoy es uno de los artículos más leídos en el repositorio de la revista. Siempre valoré su generosidad y su curiosidad respetuosa por lo que hacíamos en Valladolid. Recuerdo con cierta nostalgia los días que pasamos juntos en 2003, viajando por diversas ciudades portuguesas como miembros de una comisión de evaluación de diferentes Escuelas de Arquitectura, en Oporto, Lisboa, Coimbra y Évora. Yo participaba en el grupo por invitación suya. Incisivo, exigente y siempre alegre, Nuno hacía fácil cualquier tarea. Comprobé que Nuno era a la vez muy querido y respetado, nos sólo por sus colaboradores y compañeros más directos, como Manuel Fernandes de Sá, Alvaro Domingues o el propio Rui Braz, sino por todo el profesorado con el que nos encontrábamos.
Estaba entonces Nuno, en 2003, muy implicado en un atractivo proyecto para el frente de la ría de Aveiro, dentro del programa «Polis». En 1990 había iniciado el proyecto del Campus de la Universidad de esta singular ciudad costera, un proyecto al que daba gran valor y que hoy es una realidad, no sólo en mi opinión, cargada de aciertos. En esta ciudad de agua, de riberas y canales, Nuno había concentrado un peculiar esfuerzo, que él siempre consideraba colectivo. Este era un rasgo singular del carácter de Nuno, su capacidad para trabajar en equipo. Una cualidad que no sólo hacía posible su colaboración en gran diversidad de situaciones, sino que garantizaba el éxito de empeños difíciles. Prueba de ello fueron su empeño temprano en vincular política urbana e habitação, y la ambición de su lograda explicación del devenir reciente de la urbanización en Portugal con los dos volúmenes de «Políticas Urbanas», investigación colectiva que publicó la Fundação Calouste Gulbenkian, en 2003 «Tendências, estratégias e oportunidades» y, en 2012, «Transformações, regulação e projectos». Un esfuerzo que amplía sus frutos, como lo demuestra el trabajo casi monumental que coordinó Álvaro Domingues, colaborador en los anteriores, «Cidade e Democracia: 30 Anos de Transformação Urbana em Portugal», publicado en 2006.
Nuno nunca se alejó de su compromiso con la política urbanística, que recondujo a la escala municipal como concejal en Vila Nova de Gaia, municipio ribereño del Duero, junto a Oporto, y segunda ciudad del país, o como miembro de la Asamblea Municipal de Vila Viçosa. Militante de izquierda, la inteligencia en el juicio y la capacidad de diálogo distinguían tanto el pensamiento como el acercamiento a la realidad de Nuno, sin dogmatismo. Casado entre 1957 y 1968 con Helena Sacadura Cabral, relevante profesora de economía y escritora, nacida como Nuno en 1934, sus dos hijos han desarrollado una actividad política relevante en el país luso, aunque desde posiciones muy diferentes. Paulo Portas llegó a ser viceprimer ministro de Portugal y Miguel Portas, tristemente fallecido, realizó una gran tarea como eurodiputado. También su hija Catarina, fruto de su segundo matrimonio con Margarida Gomes de Sousa Lobo, es una periodista y empresaria muy activa. Llegue a toda su familia nuestro recuerdo y el profundo afecto hacia Nuno.
Porque el legado de un urbanista como Nuno queda grabado misteriosamente en el paisaje de las ciudades en las que ha trabajado, más allá de los proyectos construidos y de la aspiración de una arquitectura concebida al servicio de la gente. Los resultados de una buena planificación parecen muchas veces intangibles, embebidos en la insatisfacción ante muchos espacios urbanizados o escondidos detrás de los males que se han evitado. Sin embargo, debemos reconocer que, en Europa y en los últimos cincuenta años, nuestras ciudades han mejorado gracias al trabajo de personas como Nuno. Lo escribía él mismo en el primer punto de su decálogo para el urbanismo municipal, “un plan no es un fin en sí mismo, ni un principio, es un medio”. Gracias por todo Nuno.
Juan Luis de las Rivas Sanz
La publicación de este número 29 de la revista Ciudades se produce en coincidencia con el septuagésimo aniversario de la aprobación de la Ley de 12 de mayo de 1956 sobre régimen del suelo y ordenación urbana, hito del urbanismo contemporáneo español por cuanto fue el primer código urbanístico completo, en el que se establecieron principios e instrumentos para una ordenación sistemática del territorio. Supuso, por tanto, un paso decisivo en la modernización de la legislación urbanística y en la aplicación del planeamiento urbano en España, al que se venía aspirando desde principios del siglo XX. Aprovechando la efeméride, este número aborda esa institucionalización del planeamiento urbano, es decir, los procesos, actores y temporalidades implicados en la emergencia y posterior afianzamiento y despliegue del sistema urbanístico establecido en la Ley del Suelo de 1956.
Sin olvidar los antecedentes anteriores a la Guerra Civil (1936-39), entre los que cabe destacar el Estatuto Municipal de 1924 y su Reglamento de Obras, Servicios y Bienes Municipales, que reconocieron el urbanismo como competencia municipal y recopilaron los diversos instrumentos que se habían ido regulando a lo largo del último tercio del siglo XIX, la imposición del régimen franquista dio lugar a una nueva fase, inicialmente de experimentación práctica, administrativa y jurídica. Entre otras experiencias, la elaboración y posterior aprobación en 1946, mediante una ley especial, del Plan General de Ordenación Urbana de Madrid, y la creación al mismo tiempo de una Comisaría General encargada de su gestión (un sistema replicado en paralelo en Bilbao y Valencia), sirvieron de base para la Ley del Suelo de 1956, a la que muy poco después, en 1957, se sumó la creación del Ministerio de la Vivienda y de la Dirección General de Urbanismo, desgajada de la Dirección General de Arquitectura, mientras que en 1959 se creó la Gerencia de Urbanización como organismo encargado de la preparación de suelo.
En torno a este nuevo sistema urbanístico institucionalizado (incidiendo en su contexto político y técnico) construyen su discurso los seis artículos que componen la sección monográfica de este número 29 de Ciudades, cada uno desde perspectivas distintas que, en su conjunto, cubren sus distintas facetas.
El primer artículo, de Rodrigo Almonacid, se interesa por el papel del urbanismo en el intento de fascistización de España en los años iniciales del franquismo, es decir, atiende al intento de trasladar los principios ideológicos del “fascismo genérico” (totalitarismo, ultranacionalismo y palingenesia) al urbanismo y hacer así de este un instrumento al servicio del nuevo Estado. A este respecto, aborda las nociones de jerarquía y subordinación del planeamiento municipal al interés nacional, las fuentes de inspiración y legitimación histórica del nuevo urbanismo “orgánico” y el papel del urbanismo en la “reconstrucción” de España como expresiones de una fascistización que, sin embargo, tuvo un limitado alcance por el giro pragmático que experimentó el régimen a partir de mediados de los años cincuenta, siendo precisamente el urbanismo una de sus más claras manifestaciones. De hecho, algunos principios fundamentales de la Ley del Suelo de 1956, como la función social de la propiedad o la jerarquización del sistema de planes, guardan ciertas afinidades con la ideología falangista, si bien fueron sistemáticamente incumplidos en la práctica real, con la aquiescencia o incluso la contribución, más o menos explícita, de los propios organismos encargados precisamente de velar por ellos.
A continuación, el artículo de Céline Vaz estudia la práctica profesional del planeamiento urbano reflejada en el diploma de técnico urbanista del Instituto de Estudios de Administración Local (IEAL, creado en 1940). En paralelo a la institucionalización del urbanismo en su vertiente normativa y administrativa, el IEAL y los estudios que impulsó desde 1943 tuvieron un papel clave en su consolidación y reconocimiento como disciplina técnica autónoma, rompiendo su vinculación con la administración y la higiene urbanas característica de los modelos previos a la Guerra Civil, y cubriendo las limitaciones que la enseñanza del urbanismo tuvo en las escuelas de arquitectura e ingeniería hasta la implantación de los planes de estudios de 1957 y 1964. Asimismo, a través del análisis de la formación previa de sus estudiantes, de las materias impartidas y del plantel de docentes, el artículo constata que el diploma contribuyó a consolidar la vinculación entre arquitectura y urbanismo. Así, tanto candidatos como egresados eran muy mayoritariamente arquitectos, que también impartían la mayor parte de las clases de un diploma que, aun reconociendo la condición multidisciplinar del urbanismo, lo identificó claramente con la práctica del planeamiento.
En todos estos procesos que contribuyeron a la institucionalización del urbanismo en España tuvieron también una gran relevancia las influencias internacionales, plasmadas en aspectos sustanciales de la Ley del Suelo del 1956, como el sistema de planeamiento municipal, en el que el plan general y el plan parcial tienen un claro correlato en las figuras equivalentes de la ley urbanística italiana de 1942. Asimismo, ya desde principios del siglo XX fueron varios los técnicos españoles que participaron de redes internacionales de difusión del urbanismo, como la International Federation for Housing and Town Planning (IFHTP). A esta relevante cuestión se refiere precisamente el artículo de María Cristina García-González y Salvador Guerrero, que se centra en la Federación del Urbanismo y de la Vivienda (FUV), una iniciativa privada impulsada por César Cort, una de las principales figuras del urbanismo español de este periodo. En concreto, el artículo se centra en los congresos que la FUV organizó en Oporto en 1951 y en Palma de Mallorca en 1954, y que dieron luego paso a la consolidación de la celebración del Día Mundial del Urbanismo en España. Ambos se interpretan como expresión de la puesta en valor de la institucionalización del urbanismo y de incipiente apertura internacional a través de una red trasnacional limitada y que, de hecho, no supo trascender.
Además de su génesis y consolidación inicial, la institucionalización también puede estudiarse desde una perspectiva temporal más amplia, observando el modo en que el sistema urbanístico establecido en la Ley del Suelo de 1956 se ha mantenido y actualizado hasta nuestros días, en función de la evolución política, económica y social. A este respecto, hay que destacar que el retorno de la democracia tras la muerte de Franco no supuso el cuestionamiento del marco legal y de la práctica del urbanismo definidos durante su dictadura, que se han mantenido en buena medida hasta nuestros días. De hecho, la Ley del Suelo de 1956 y su importante reforma aprobada en 1975 fueron una evidente fuente de inspiración para las leyes de urbanismo aprobadas por las Comunidades Autónomas en los años 90 y 2000, por lo que muchas de las normas, procedimientos y prácticas de ordenación del territorio que ayudaron a implantar siguen vigentes, a pesar del tiempo transcurrido y la sucesión de cambios y reformas. Esta perspectiva, que recorre los setenta años transcurridos desde la aprobación de la Ley del Suelo de 1956 y que conecta directamente con el presente, caracteriza precisamente los dos siguientes artículos.
Así, el artículo de Felipe Iglesias se centra en la ejecución del planeamiento recogida en la Ley del Suelo de 1956, analizando sus características básicas y evidenciando tanto su relación con el pasado (las propuestas que ya planteara Ildefonso Cerdá) como con el presente (sus efectos sobre la normativa hoy vigente), para realizar a partir de ello una crítica del actual sistema de gestión urbanística, con propuestas de mejora que inciden en el papel protagonista que siguen teniendo los propietarios del suelo y en el alcance de la cesiones a que se ven obligados. Por su parte, el artículo de Juan Antonio Lobato y Pedro Górgolas identifica y caracteriza tres ciclos sucesivos de modificación del sistema urbanístico establecido en la Ley del Suelo de 1956 que comparten una misma perspectiva desregulatoria: el urbanismo concertado que preconizó la reforma de 1975, la liberalización del suelo que planteó la reforma de 1998 y las tendencias actuales de “simplificación” y “flexibilización” que se observan en numerosas modificaciones de las leyes urbanísticas autonómicas. A este respecto, señalan el riesgo de que se diluya el papel del planeamiento como instrumento rector de la política urbano-territorial, bajo dirección y control de la Administración.
Finalmente, cierra la sección monográfica el artículo de Paolo Galuzzi y Marika Fior, que asume la misma perspectiva temporal que los dos textos anteriores, pero refiriéndola a otro caso, paralelo al de España y de gran interés: el de Italia. Partiendo de la ya mencionada ley urbanística de 1942, que tuvo como se ha dicho una clara influencia en la Ley del Suelo de 1956, el artículo caracteriza la evolución del sistema urbanístico italiano a través de sucesivas fases de reforma que llegan hasta la actualidad: desde la “reforma gradual” implementada en los años 60 y 70 hasta el “federalismo urbanístico” derivado de la asunción de competencias normativas por parte de las regiones, en un proceso muy similar al ocurrido en España pocos años después. Respecto al momento actual, el artículo expone similares cuestiones a las que protagonizan hoy el debate en España, tales como la obsolescencia del marco normativo en relación con los retos actuales, o la excesiva fragmentación y proliferación de normas sectoriales, para enlazar con la propuesta promovida desde el Istituto Nazionale di Urbanistica (INU) de una “ley de principios” a escala nacional que plantea una “refundación conceptual y normativa” del gobierno del territorio.
Estos tres últimos artículos evidencian que, en una disciplina consustancialmente proyectiva como es el planeamiento urbano, las miradas al pasado no se agotan en el mejor conocimiento de la historia (sus procesos, sus actores, sus temporalidades), que es ya algo valioso en sí mismo, sino que, además, en muchas ocasiones, estimulan reflexiones útiles sobre la situación del urbanismo en el momento actual. La ordenación integral del territorio y la disposición de instrumentos eficaces para ello impulsó la aprobación de la Ley del Suelo de 1956, que materializó aspiraciones que ya venían manifestándose con anterioridad, y que siguen siendo hoy plenamente vigentes. A este respecto, la sección monográfica de este número 29 de Ciudades ha pretendido contribuir a repensar el urbanismo desde “la convicción de la necesidad del planeamiento” y “la idea de que el urbanismo debe ser una función pública al servicio de todos”, que constituyen, de hecho, el propio ideario con que se identifica esta revista.
Junto a los seis artículos que componen la sección monográfica, se añaden a este número 29 los cuatro artículos de la sección miscelánea. El primero de ellos, de Frățiman Andreea-Alexandra y José Ramón Sola, presenta un interesante caso enmarcado en el contexto de la Guerra Fría, concretamente la influencia de la CIA en la ciudad de Brăila (Rumanía). A continuación, el artículo de Camilo Alejandro Moreno aborda la composición social del centro de Bogotá, a partir de fuentes estadísticas que evidencian procesos de transformación. Por su parte, el artículo de Carmen Blasco, Francisco Juan Martínez, Miguel Mansilla y Julia Cano actualiza perspectivas sobre la reforma interior a través de dos de las principales avenidas abiertas en el centro de Valencia, mientras que el artículo de Hugo Capellà, Miquel Grimalt y Joan Bauzà plantea la noción de “dualidad urbana” como elemento interpretativo vinculado a la insularidad, refiriéndose en concreto a la isla de Mallorca y a tres de sus poblaciones.
En último lugar, completan este número las cinco reseñas de libros recientemente publicados que se incluyen en la sección final. Las dos primeras reseñas comparten una misma vinculación con el problema de la vivienda, de plena actualidad en España y que es el objeto de las obras de Javier Burón (El problema de la vivienda: Cómo desactivar la bomba de relojería que amenaza con colapsar España) y Javier Gil (Generación inquilina. Un nuevo paradigma de vivienda para acabar con la desigualdad), reseñadas respectivamente por Arturo Vicente y Julio César Arnaiz. Seguidamente, se incluyen las reseñas de Nerea Morán sobre el libro Barcellona/Madrid: un dialogo critico tra due città, de Agustín Hernández Aja y Oriol Nel·lo; de Victoriano Sainz sobre el libro Ceuta circa 1930: la construcción de la ciudad funcional, de María Cristina García González y Salvador Guerrero; y de Guillermo Pavón sobre el libro Manuel Trillo de Leyva. Obra completa 1964-2005, coordinador y editado por Amadeo Ramos Carranza y Valentín Trillo Martínez.
Junto con su función habitual de presentar los contenidos del número, este editorial debe cumplir en esta ocasión otra función adicional, en la medida en que con este número 29 concluye la labor de Luis Santos y Ganges como director de la revista Ciudades, que asumió en el año 2014, tras haber sido previamente, desde 2007, jefe de redacción (y miembro del Consejo de Redacción desde 2004). Han sido, por tanto, muchos años de servicio plenamente comprometido y entregado a esta revista, que han hecho posible su continuidad y su crecimiento, para que siga hoy cumpliendo los objetivos con que se fundó en 1993, pero habiéndose adaptado con éxito a los requisitos actualmente exigibles a cualquier revista científica. En consecuencia, el Consejo de Redacción de la revista, y el Instituto Universitario de Urbanística de la Universidad de Valladolid como entidad editora, desean hacer constar en este editorial su mayor agradecimiento a Luis Santos y Ganges por la excelente labor desempeñada, desde el convencimiento de que ha sentado las bases para que esta revista pueda aspirar a un futuro que, esperamos, sea largo y fecundo.
Valladolid, mayo de 2026
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